RedaccionGV
julio 27, 2021
Te despiertas, te bañas, te cambias, desayunas rápido, organizas a los chicos y aceleras el paso para comenzar a trabajar. Y así, continúa tu día con una rutina que se repite día tras día. Pero te has puesto a pensar ¿cuántas de las acciones que realizas en el día a día mejoran tu calidad de vida? Dentro de la rutina laboral o familiar, cumplimos una serie de hábitos que pueden sumar a nuestra tranquilidad emocional o, en el peor de los casos, obstaculizar nuestro desarrollo (y más de lo que te imaginas).
Primero lo importante
¿Qué es un hábito? Oscar Osorio, director de Coaching Perú, define los hábitos como conductas o prácticas que realizamos con cierta regularidad. A diferencia de lo que solemos creer, no todos los hábitos se realizan por obligación. Es decir, despertar temprano para llegar puntual al trabajo, desayunar nutritivo o hacer deporte, no son las únicas opciones de hábitos positivos. La pasión y el placer pueden ser motivaciones suficientes para realizar con regularidad una praxis que te beneficie a nivel personal.
Y por esa necesidad de crear hábitos enriquecedores, el coach Osorio nos detalla un listado de acciones que beneficiarán tu día, tu semana y hasta el futuro de tu vida. ¿Realizas más de uno o ninguno? ¡Veamos!
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Despídete de los antojitos y ¡a comer sano!
“Pero comer sano significa NO comer rico…” ¡Error! Justamente este tipo de pensamientos van amarrados al desarrollo de malos hábitos. Si tu cuerpo comienza a recibir comida saludable, cuando menos lo pienses, tus antojos se enfocarán en tus nuevas opciones. Es así, que poco a poco conseguirás un hábito que te traerá múltiples beneficios como, por ejemplo: más ligereza para realizar tus actividades, dormir mejor, un mejor tracto intestinal y hasta notorás mejorías en tu piel y cabello.
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¡A mover el esqueleto!
“¡Ni hablar! Soy demasiado floja para hacer ejercicio”. Si pensaste esto y estás por pasar al siguiente hábito ¡espera! No tienes que correr siete kilómetros diarios para sentirte bien. Las caminatas largas, trotar, ejercitar un poco las extremidades ¡o bailar! son hábitos que liberarán serotonina en tu cuerpo.
Dato extra: la serotonina, más conocida como la hormona de la felicidad, es expulsada por el cerebro después de realizar actividad física. Este neurotransmisor impacta directamente en tu estado de ánimo provocando satisfacción y alegría. Así que elimina de tus pensamientos el “soy demasiado floja”, selecciona en tu Spotify la música que más te empila, sube el volumen y ¡a bailar!
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Lee (y no tiene que ser un libro de 200 páginas)
Si, seguramente te lo han dicho, tal vez lo hayas intentado y crees que la lectura no es lo tuyo. ¡Alto ahí! Según Oscar Osorio, el buen hábito debe darte satisfacción y tranquilidad emocional, así que no existe la regla de leer solo un tipo de texto. “No necesariamente debes leer cosas que te van a hacer mucho más culto, si quieres puedes leer un libro de chistes y está bien”, explica el coach. Lo importante será hacer funcionar a tu mente. ¡Pssst! En esta web puedes encontrar muchos artículos amigables para ejercitar el hábito positivo de la lectura. De hecho, ahorita lo estás haciendo.
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Planifica, por favor, planifica
Planificar (a corto, mediano o largo plazo) es un hábito que todos deberíamos tener. Por más de que no nos guste o pensemos que somos personas que no necesitamos planificar, hacerlo equivaldrá a parar en la vida para observar que todo vaya bien.
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Identifica tu hobby ¡y practícalo!
“Es que no soy buena con el hobby que me gusta” Osorio nos dice que no existe idea más equivocada. Para realizar un hobby en tu tiempo libre solo necesitas las ganas de hacerlo. “En los hobbies nos podemos dar el lujo de no ser buenos, de no ser tan talentosos”, añade.
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Arriésgate un poquito
Ansías trabajar para una empresa, pero estás esperando el momento preciso para enviar tu CV. Y así se te pasan los meses… Si esperas tener todas las condiciones óptimas para embarcarte en una actividad, puede que se postergue demasiado (o para siempre). Claro que nadie te recomienda tirarte a la piscina sin ninguna prevención, pero piénsalo un par de minutos, ¿cuán capaz te sientes?
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¿Estoy triste, desganada, molesta? Evalúa tus emociones
Es normal sentirnos enojadas, tristes o frustradas y hacer un alto para preguntarnos a qué se deben estas emociones podría empezar el camino de la sanación. Osorio explica que preguntarnos el porqué de las cosas entra en una categoría mayor porque es dedicarle tiempo a nuestro autoconocimiento. Y pensar nuestras emociones es una excelente manera de volver a mirar nuestros propósitos, nuestras fortalezas, debilidades y saber cómo proceder frente a ellas.
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Revisa tu salud física (sin esperar síntomas)
Los múltiples pendientes en el trabajo o en la casa consiguen que nos olvidemos de lo más importante: la salud. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que lo más importante es estar sano y detectar alguna enfermedad a tiempo, puede salvarnos la vida.