RedaccionGV
julio 27, 2021
Pensar en la muerte de un hijo es tan inconcebible. No existe palabra -en ningún idioma- que defina el dolor de los padres que perdieron un hijo por el asalto de la muerte. Úrsula Barboza es una mujer que vivió esa desgarradora experiencia y que, en el difícil proceso de duelo, rescató la lección más significativa de su vida. Esta madre narra con amor la historia de la muerte de su hijo y, en un valiente acto de fortaleza, comparte cómo se sobrepuso al dolor más difícil que podríamos enfrentar en la vida.

Gabriel tenía solo cuatro años y nueve meses cuando falleció. Era el hijo del medio, su hermano mayor tenía 12 años y su hermana menor apenas 26 días de nacida. Regresaban de la playa el día en que Gabriel perdió la vida. El pequeño cayó desde un tercer piso a través de una ventana. Indudablemente, ese fue el momento más difícil en la vida de Úrsula.
Han transcurrido diez años desde que el nefasto acontecimiento sucedió y Úrsula asegura haber aprendido a sobreponerse al dolor. Cuando le preguntamos si siente haber superado la muerte de su hijo ella responde que en realidad no se logra superar. Es decir, no es algo que uno supere porque no es como un problema para ser superado.
¿Cómo asumir la muerte de un hijo? ¿Se puede volver a ser feliz? Son algunas de las preguntas que esta madre coraje también se hizo y que, de su mano, pretendemos responder.
¿Cómo aceptar la muerte de un hijo?
Desde su experiencia, Úrsula nos cuenta que al comienzo te sientes desorientado como en un camino de neblina y es normal, pero no deja de ser un enfoque equivocado: “Como que no ves y piensas que jamás volverás a ser feliz porque estamos acostumbrados a sufrir. Piensas que, si hay dolor y sufrimiento, estás honrando la memoria de tu hijo y que sentirte así significa que sí lo querías”.
Thaniyay: Sí puedes sanar tu alma
Durante un año Úrsula divagó entre sus pensamientos sin entender, sintiendo culpa y preguntándose por qué. Hasta que un día pudo reconocer la luz al final del túnel y en 2012 decidió fundar Thaniyay, que en quechua significa sanarse. Una organización sin fines de lucro que busca que los padres tomen el duelo como un proceso. No existe una guía de pasos para librar a alguien del dolor que significa perder un hijo, pero asumir el reto de reconocer qué puede ayudarnos, es el primer eslabón de una cadena de resiliencia.

Es un proceso que requiere un momento para vivir la pena, pero luego de procesarla es posible volver a la felicidad. Úrsula explica que incluso será una felicidad más genuina porque hemos conocido la tristeza más profunda y el dolor más intenso. En Thaniyay los padres agradecen el hecho de saber que no están solos, que no están siendo juzgados, que son escuchados, que su dolor es válido y que sus hijos o hijas siguen vivos porque están presentes en cada reunión. Y que pensar en retornar a la vida pasada, volver a disfrutar y ser felices es una mejor forma de honrar a un hijo que murió.

¡Gracias, Gabriel!
Esta gran mamá que ahora tiene la maravillosa labor de ayudar a los padres a enfrentar el dolor más profundo, ha encontrado en Thaniyay una nueva manera de ser feliz. “En mi mente tengo grabadas la mirada y palabras de un padre que me dijo: ´usted ha salvado mi vida´. Pero no fui yo, fue Thaniyay y me refiero a todos los padres que forman parte de esta comunidad porque todos somos uno y nos apoyamos entre todos. Esta asociación ha salvado tantos corazones y no tengo más que palabras de agradecimiento para mi hijo Gabriel, porque gracias a él, existe”, nos dice conmovida esta gran mamá.
Si has pasado por el terrible dolor de perder un hijo, ten presente la ayuda gratuita que ofrece ´Thaniyay´. Puedes visitar su Instagram como @asociacionthaniyay o su página Web, thaniyayperu.com. Recibir apoyo y contención en un momento tan duro de la vida, puede ayudarte a retornar al camino de la paz interior y finalmente la felicidad. El duelo no es un proceso exacto, ni conduce a un fin absoluto, recórrelo con paciencia y mucho amor.