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Pedir perdón es de valientes (y eso no es un decir)

Ya lo decía Indira Gandhi, el perdón es una virtud de los valientes. Te contamos más.

Romina Herran

octubre 27, 2021

Se lo dijiste y terminaste lastimándola. Ahora te arrepientes, ¡no debiste haberlo dicho en crudo!, y sientes un gran sentimiento de culpa o vergüenza. “Pedir perdón refleja la capacidad que tienes de aceptar, reconocer tus errores y querer enmendar el daño que puedes haber causado a la otra persona. Es fundamental, porque nos permite trabajar y sanar con nosotras mismos y con los demás”, sostiene la psicóloga clínica Ximena Unzueta Callirgos.

Ahora, hay creencias relacionadas con el pedir perdón. “Algunas limitantes como la de ‘pedir perdón es de débiles’”, revela Pilar Rivera, Mindfulness & Health coach y coach en Perdón radical. Definitivamente, no lo es. Pedir perdón es una fortaleza, casi de valientes, porque tienes que ser capaz de gestionar tus emociones, realizar un ejercicio de empatía y, claro, poseer la humildad de poner esa relación por encima de tu necesidad de tener razón. “Todas cometemos errores, pero reconocerlos es lo que nos ayudará a crecer personalmente y a madurar”, afirma Pilar.

 

¿Cómo pedir perdón?

Nadie dijo que era fácil pedir perdón. Vivimos en una sociedad en la que pocas veces se hace. Pero, si estás dispuesta a hacerlo a consciencia y de corazón, “no temas mostrarte vulnerable, por el contrario, siéntete orgullosa de evidenciar tu lado honesto, sensible y, sobre todo, humano”, revela la psicóloga clínica Ximena Unzueta. ¿Lista? Aquí te damos el paso a paso:

“No pedir perdón implica que guardemos todas las emociones que la acción o situación previa puede haber generado”, señala la psicóloga clínica Ximena Unzueta

1. Asume la responsabilidad del error y que tu arrepentimiento no sea momentáneo. Es decir, haz un mea culpa.
2. Conecta con lo que sientes frente al error —vergüenza, culpa, enojo, remordimiento— y pon de tu parte para superar estos sentimientos.
3. No tengas miedo de pronunciar la palabra “perdón”, porque es parte importante del proceso. Recuerda: no es un símbolo de debilidad.
4. Por último, no solo te quedes en pedir perdón; dañaste a alguien, busca soluciones, enmienda y repara para que esto no vuelva a suceder.

 

Cuando pidas perdón, incluso lograrás reducir el estrés y dormir mejor, porque no habrá pensamiento que interrumpa tu sueño. Otra gran ventaja de pedir perdón, al reconocer que te equivocaste y dejar tu orgullo y tu ego de lado, es que vivirás con empatía, ese sentimiento que tanto necesita nuestra sociedad.

 

 Aceptémoslo, errar es humano, y pedir perdón es (casi) divino.

(AMPLIADO)

“Todos y todas estamos en distintos momentos de nuestro desarrollo personal, por lo que el pedir perdón no debe forzarse”, sugiere Pilar.

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